domingo, 14 de junio de 2015

XXXIII MINI MARATÓN TONI COSTA BALANZAT 2014 - (Acumulando despropósitos)


¡PAM!

El disparo fue un sonido sordo y como algo lejano, yo pensé que se trataba de una carrera de categorías menores. 
Yo QUERÍA que se tratara de una carrera de categorías menores.
Pero el goteo incesante de corredores que salían del paseo de Vara de Rey para pasar por el arco de salida, como afluentes multicolor que alimenten un río, me confirmaban como una bofetada de realidad incuestionable, que la carrera ya había salido.

Minutos antes Samuel Urbano y yo íbamos departiendo tranquilamente sobre alguna tontería referente al color rosado de su camiseta, mientras unos pocos corredores, apenas una decena, se iban colocando en las cercanías de la línea de salida. 
Él se dirigió a hacer los últimos progresivos mientras yo me fui a charlar con mi mujer que se encontraba desayunando tan ricamente en una de las terrazas de al lado del paseo (la más alejada del arco de salida…).

Yo creo que los ‘despropósitos atléticos’ ya habían comenzado a primera hora de aquella mañana cuando mi mujer me abdujo con sus encantos a compartir con ella su ducha mañanera. 
En la última charla deportiva que dio un experto en el Club Diario de Ibiza pregunté si durante las carreras era recomendable tomar geles o no, -lo que provocó las risas del público asistente- pero me quedé con las ganas de preguntar si en la previa de las carreras era conveniente o no el tipo de actividades como el de la ducha compartida. Mi mujer opina que sí.

Volviendo al desayuno en Vara de Rey, esperando la salida de la carrera, mi compañera de ducha matinal me pidió que le vigilara la bolsa que llevaba con la cartera, el móvil y otros enseres, mientras ella se iba al baño, pues la carrera parecía que todavía no iba a salir, y aunque yo no estaba muy conforme, finalmente accedí… (Por lo de la ducha tal vez)

Cuando me di cuenta de que el disparo de salida era para nuestra carrera me dirigí corriendo, de los nervios y jurando en arameo, hacia el arco de meta, y antes de cruzarlo me acordé de la maldita bolsa… 
Volví sobre mis pasos y cogí la bolsa ya dispuesto a correr con ella pero en el último momento cambio de idea  y decido dejarla dentro de la cafetería; vuelta para atrás otra vez. 
Después salí sofocado por la acera de las terrazas paralela al circuito soportando las bromas de los clientes: “¡¡¡Qué ya han salido chaval!!!”

En el cúmulo de despropósitos las vallas del circuito me impiden pasar por la alfombra del arco de salida y como paso de volver otra vez para atrás sigo por la acera hasta la altura del Montesol. Para rematar la jugada no llevo el garmin y con el sofocón soy incapaz de poner en marcha el maldito crono pelao de 9 euros del Decathlon…

Corro sorteando viandantes y aunque pienso en algún momento en abandonar la carrera, continúo; después ya en el asfalto adelanto coches con algún que otro susto, paso a la ambulancia y en la entrada del puerto cojo por fin a la cola de la carrera, primero a los carritos con sus mamis, luego a un grupo de Esgarrapats que van de paseo, a componentes del 3er Tiempo de resaca y también de relax -aquí estoy a punto de dar por finiquitada la carrera y juntarme con todos ellos- y sigo corriendo de forma estresada y con el corazón en la boca pero adelantando corredores. Una pena no llevar el pulsómetro.

En la primera de las dos vueltas adelanto a más de 150 corredores, en la segunda me mantengo y ya no pasaré a ninguno más. No sé cuál fue mi tiempo de la primera vuelta pero estoy convencido de que fue un tiempazo.

En esta carrera me hacía ilusión acompañar a mi compañero de entrenos Marc ‘Aniseta’ con el que había quedado -aunque con el lío de la salida ni lo veo- que en esos momentos estaba empezando a entrenar y todavía corría a un ritmo parecido al mío, a sabiendas de que en breve ya no podría seguir su ritmo y de hecho así ha sucedido. Ahora ya ni le veo.

Aquí quiero comentar un par de cuestiones referentes a Samuel Urbano, a quien le sucedió algo similar a lo de mi salida, igual no tan grave o con menos despropósitos (no sé si él tuvo ducha), pues días después de la carrera leí comentarios muy insidiosos sobre su despiste e insinuando mal perder. 

La salida de la carrera fue un desastre. No se avisó a los corredores con la suficiente claridad para que todo el mundo se enterara, de hecho pilló por sorpresa a la gran mayoría. Se dio la salida cuando debía resultar obvio que faltaba un montón de gente en el arco de salida. Salvando las distancias tuvo que ser para él una situación parecida a la mía, adelantado corredores con las pulsaciones por las nubes y finalizando en una meritoria segunda plaza, tal y como había sucedido todo. Olé sus huevos.

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